Debbie Harry. La historia de la primera punk<span class="wtr-time-wrap after-title"><span class="wtr-time-number">11</span> minutos de lectura</span>

Debbie Harry. La historia de la primera punk11 minutos de lectura

Analizamos la biografía de la cantante de Blondie, una de las mujeres que rompió barreras cuando realmente existían y líder de la escena musical neoyorquina de los años 70

Hoy toca análisis del libro sobre Debbie Harry. Una mujer diferente en todos los sentidos y, ella sí, rompedora de millones de reglas en unos tiempos, finales de los 60 y los 70– en los que realmente el colectivo femenino era un cero a la izquierda. Las cosas han cambiado, como ella reconoce, y Harry ahora se ocupa de múltiples causas, como las medioambientales, los derechos humanos o el apoyo al colectivo LGTBQ…

Título: De cara. Debbie Harry
Autor: Debbie Harry (con la colaboración de Sylvia Simmons)
Traducción: Eva Raventós
Editorial: Libros Cúpula
Número de páginas: 368
Características: 15×23 cm / Tapa dura sin s/cub. (cartoné)
Lanzamiento: 14 de julio de 2020
Precio recomendado: 22,95 euros (aprox.)
ISBN: 978-84-480266-8-4

Deborah Harry cuenta sus múltiples facetas en un libro que puede ser una buena compañía veraniega, dado que la artista se explaya en diferentes etapas de su vida, en casi 400 páginas. Una vida larga pero intensa -nació en 1945, aunque no lo parezca- y que, de saque surge de una relación ilegítima, la de su madre con un hombre casado. Casi accidentalmente Harry nace en Miami, pero buena parte de su vida discurre, en una familia de adopción en Nueva Jersey y, posteriormente entre Nueva York (su adoración por la ciudad de los rascacielos se pone de manifiesto en muchas páginas del libro) y el mundo.

“Cuando supe que era adoptada, a los cuatro años, me vi en un terreno inestable. Tenía un miedo irrazonablemente enraizado al abandono. Estallaba en lágrimas con facilidad si alguien se enfadaba un poco conmigo”, nos cuenta.

¿Cómo son las memorias de Debbie Harry?

Son ciertamente unas memorias atípicas éstas, porque la autora demuestra sin rubor su amor por un omnipresente Chris Stein, el otro líder de Blondie, a pesar de que hace décadas que no conviven, y no le duele en prendas reconocer sus problemas con las drogas o que los artistas son buenos para eso, el arte, pero pésimos para la gestión de sus beneficios. Interesante.

Lo cierto es que Debbie Harry quiso siempre parecerse a Marilyn Monroe, tal vez porque desde niña era el oscuro objeto de deseo de más de un adulto -tal como ella cuenta-. Tal vez porque la actriz representaba el papel de rubia tonta, pero era más lista que todos ellos, hasta que murió en extrañas circunstancias, con solo 36 años. “Como la máquina publicitaria que había detrás de ella la vendió como un icono sexual, no se valoraba como actriz de comedia y no se daba crédito a su talento. Yo nunca pensé eso de ella, por supuesto”, afirma Harry.

A los catorce años la pequeña Debbie ya se teñía de rubio platino.

I love Nueva York

Con esas aspiraciones artísticas -ella luego descubriría que sus padres biológicos procedían de gremios tan dispares como la fontanería y el canto (¡el canto!)- su mirada estaba puesta siempre en Nueva York.

De modo que, tarde o temprano, Debbie Harry estaba predestinada a pisar aquellas avenidas…

De hecho, su primer trabajo allí lo consigue a partir de un anuncio ciego en The New York Times en el que buscaban a una secretaria. Resultó que era para la BBC. Y, como ella reconoce en el libro, sería su primer contacto con Gran Bretaña. De hecho, si hay una ciudad que atrae a la cantante de Blondie para vivir -aparte de Nueva York- esa es Londres.

De modo que la autora va acercándose poco a poco, en este libro de Cúpula, a la escena artística -en este libro nos cuenta cómo su banda actuó en una gira de Iggy Pop y David Bowie o cómo de estrecha era su relación con primeros nombres del arte del siglo XX como Andy Warhol, con el que colaboró en televisión, además de creativamente-.

Creo que no hace falta leer este libro para darse cuenta del peso que tuvo Debbie Harry, aunque sí es interesante por la visión que de ella misma aporta. Su valentía y coraje la llevaron a ser un puntal y referencia en todo aquello que hizo. 

Una cara bonita 

Como ella afirma, nació con una cara bonita lo que la abrió muchas puertas. Pero las puertas hay que mantenerlas abiertas demostrando valía y tesón. De hecho, esa fue una de sus máximas para estar presente en algunas de las películas más interesantes de los 70 y los 80, como Hairspray. De hecho, asegura ser “una pensadora visual”. “Cuando tengo ideas tiendo a verlas como imágenes más que como crean mis sentimientos. Mis canciones son películas”, afirma en un tramo del libro.

Blondie (grupo fundado en 1974) y Debbie Harry por su cuenta vendieron millones de discos, pero la realidad es que era una banda punk en muchos aspectos (entonces la catalogaron como new wave). Por ejemplo, en lo referido a la gestión de sus finanzas. La líder del grupo explica en diferentes puntos del libro que las decisiones se tomaban de forma democrática, y así también era el reparto de las ganancias. 

¿Cuándo regresó Blondie?

“Os lo garantizo: todo lo que podíamos hacer mal en cuestión de negocios, lo hicimos”, llega a reconocer la artista, quien apunta con el dedo acusador a su manager de aquellos años explosivos.

Sin embargo, en la segunda parte de la banda -cuando regresan con No exit a finales de los 90– ese reparto equitativo fue olvidado por algunos de los primeros componentes de Blondie, que reclamaron al nuevo proyecto dividendos por “potenciales futuras ganancias”. por una vez la justicia fue justa y les mandó a freír espárragos. Y Blondie volvió a triunfar a lo grande con ese temazo que es Maria.

Años demenciales pero punteros

Es, en definitiva un recorrido por la fama de una joven que luchó por alcanzarla, por los primeros años “demenciales” de la banda que la lanzó al estrellato… Pero también por sus amistades, amoríos, su constante tira y afloja con las drogas (desde una perspectiva cuanto menos singular) y la devoción que causaba entre muchos de sus fans. De hecho, Debbie Harry reserva un puñado importante de páginas de esta biografía para incorporar algunos de dibujos y trabajos plásticos que a lo largo de los años le han ido enviando sus seguidores. También hay fotografías inéditas de la cantante.

“Escribir mi historia me sigue pareciendo un territorio inexplorado. Como soy demasiado mayor, demasiado claustrofóbica y se me dan demasiado mal las matemáticas para viajar al espacio exterior, me he obligado a explorar mi espacio interior. Es un sentimiento no tan limitado físicamente, pero quizá aún más aterrador”, reconoce la artista.

Asimismo, agrega que “echando un vistazo a lo que tenemos hasta ahora, me gusta ver que he conseguido más cosas en la vida de lo que se esperaba de mí”. Un buen punto de partida, ¿no os parece?

El proceso creativo

Debbie Harry cuenta con naturalidad su contacto con esas grandes figuras de la escena neoyorquina de los 70,  pero también curiosidades como el nacimiento de algunos de sus himnos, Atomic, sin ir más lejos. “Jimmy (Destri) había dado con una melodía que sonaba como una partitura de Morricone de uno de aquellos fabulosos spaghetti western que dirigió Sergio Leone. Yo empecé haciendo el tonto con la letra y riéndome de la canción. No creía que fuese a enganchar, pero lo hizo…”

Hasta nos explica el por qué ha elegido el título que tienen estas biografías (Face it, en inglés, De cara en castellano). De modo que, como ves, Debbie Harry no quiere dejar nada al azar y detalla todo cuanto debe aparecer en sus biografías. Un texto, por cierto, para cuya elaboración ha contado con el apoyo de Sylvia Simmons.

Palmeros alrededor

Lo cierto es que, como cuenta la autora, hoy muchos gustan de atribuirse el mérito de haberles descubierto, de haber convertido a Harry en estrella, de amansar a aquellos pequeños maníacos desbocados por un estudio pero… digamos que la vida pone a cada cual en su sitio. Para bien o para mal.

Nunca tuvo una barbie cuando era pequeña…

“Creo que Barbie nació mucho después de que yo dejase de jugar con muñecas”, afirma Debbie Harry en un apartado del libro en el que cuenta, con fina ironía, cómo le proponen que la casa matriz del juguete le propone lanzar una edición con ella -Debbie- como protagonista. Al final acepta, pero alucina con cómo los gestores de la marca humanizan al muñeco…

… Pero llegó al Rock and Roll Hall of Fame en 2006

De manera que, como en este libro se trata de mostrar los detalles más relevantes de la vida de una artista de 75 años -“hacerse mayor es duro en el terreno físico”, manifiesta Harry quien sentencia también que “una cosa que he aprendido es que muchas veces somo nuestro peor enemigo”- entre ellos no podía faltar su acceso al Rock and Roll Hall of Fame. Un hito que, imagino, a cualquier creador musical alucinaría, pero que dejó un sabor agridulce a la cantante, dado que los antiguos componentes de la banda enfangaron (así lo cuenta ella) al echarla en cara que no se hubiera contado con ellos en la segunda era de Blondie.

En definitiva, un libro que recomendamos desde Music and Rock para todo nostálgico de la música rebosante de bajos y bolas de discoteca. Porque más allá de la música disco, pura y dura hubo otras manifestaciones de pop y rock bailables, como la propuesta de una banda rotunda como Blondie. Esa banda a la que, como tantas otras, se tildó de comercial, vendida, pequeña e insignificante… por parte de la crítica resentida de la época, pero que ha trascendido. Cosa que la mayoría de aquellos plumillas puristas no pueden decir.

Lo mejor del libro

Debbie Harry. Eso es lo mejor del libro. Porque estamos ante una figura realmente importante y rupturista en el mundo de la música de los años 70 y 80. Una mujer que, en sus momentos de lucidez, supo plantar cara a un mundo de hombres dentro de una industria singular como es la musical, y hacerse un hueco en una escena rockera y popera en la que prácticamente no había mujeres. El movimiento se demuestra con trabajo, frente a muchas feministas de boquilla.

Hay una quinta parte del libro, aproximadamente, dedicada a los collages y dibujos de sus admiradores, demuestran la importancia de esta figura en el mundo de la música y la cultura. O eso al menos nos parece aquí. 

Lo peor

El relato es muy detallado en ciertas cuestiones menores que obviamente han captado siempre la atención de la autora. La moda, sin duda tiene un peso notable en el sentir y el vivir de Debbie Harry. Se echa en falta una mayor referencia a los diferentes discos de la banda, en particular los más importantes, Parallel lines o Eat the beat. No se cuenta mucho de The hunter y esa portada que parecía emular al vídeo de Bohemian Rhapsody de Queen

Puntuación

7,75/10

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Chema Sánchez

Soy Chema Sánchez, Chemartaco, periodista, músico frustrado y amante de todo lo que suene bien. Music and Rock es la web de análisis de canciones, críticas de libros musicales, entrevistas y crónicas de conciertos que cree en octubre de 2017 que sólo tiene una restricción: el reguetón. Puedes contactarme en blogmusicandrock@gmail.com

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