Tiramisú de limón: La masterclass sobre las relaciones tóxicas en el amor de Sabina y Pereza<span class="wtr-time-wrap after-title"><span class="wtr-time-number">9</span> minutos de lectura</span>

Tiramisú de limón: La masterclass sobre las relaciones tóxicas en el amor de Sabina y Pereza9 minutos de lectura

Una de las canciones metafóricas más apabullantes de la discografía del cantautor y otro ejemplo de lo bien que escoge el de Úbeda sus colaboraciones

FICHA
Canción: Tiramisú de limón
Grupo: Joaquín Sabina y Pereza
Autores: Joaquín Sabina y Benjamín Prado
Disco: Vinagre y rosas
Duración: 4:11
Posición en disco: 1
Publicación: 9 de octubre de 2009
Grabación: 2009, en La Terracita y Casa Dios. Mezclado en RED LED y CATA por Leiva
Producción: Leiva y Rubén “Pereza”
Posición más alta en listas: 1 (en Afyve). Disco más vendido de 2009
Discográfica: Sony Records

Hoy toca hablar de Tiramisú de limón de Joaquín Sabina y Pereza.

Una canción especial, doctrina Sabina

Lo siento, de veras, pero ésta es una canción que merecía estar aquí. Desde el primer día en que echó a andar este blog. Es una canción especial. La canción de la redención del poeta.

Estoy seguro de que los miles (hasta millones) de seguidores del maestro Joaquín Sabina, en la vida escogerían como su preferido este tema. Para mí, de todos -y son muchos- los buenos que tiene, éste es cum laude.

Qué le vamos a hacer, a un amante como yo del pop con mayúsculas esta canción sencillamente le parece perfecta. De los mejores singles realizados en español.

De hecho, fue la canción con la que el genio de Úbeda quiso adelantar su trabajo Vinagre y rosas, publicado en 2009, durante los primeros compases de la crisis anterior.

No en vano, el cantautor español por antonomasia -con el permiso de su amigo, el mayestático Joan Manuel Serrat- se hartó de dar las gracias a todos los compradores de la edición física del álbum.

Antes de que llegásemos al mundo del featuring (acabo de ver a una solista y a un grupo españoles con ese nexo de unión en los créditos de una colaboración, profanando ese genial idioma que tenemos), uno de los mejores artistas vivos en español y el grupo que llegó a ser referente en el pop-rock nacional, Pereza, forjaron esta maravillosa canción.

Tiramisú de canción

Es un tema de medio tiempo, compuesto por Sabina y Benjamín Prado, que arranca con el acordeón de César Pop y los coros del propio Serrat, Pancho Varona, Antonio García de Diego y Guti. Además tuvo la producción de Leiva y Rubén Pereza. Palabras mayores.

De modo que, sí o sí, este sencillo tenía que triunfar. Si bien, a mi modesto entender, no lo hizo del modo que debería.

¿De qué va Tiramisú de Limón?

La canción habla de liberación, de una ruptura liberadora que encalla una relación tóxica. Ese tipo de relaciones que arrasan corazones al principio, dejan cicatrices, así como cenizas, que por suerte al final son barridas.

Relaciones, en fin, que acaban liberando a esos seres con los que arrasa. 

Sabina echa mano de lápiz y papel para hacer ejercicio descriptivo sobresaliente que viene a responder del Sabina que todos conocemos, el maestro del costumbrismo a la hora de trazar composición. El mejor reflector de emociones, por no decir el mejor intermitente del amor.

El título de la canción es evocador, porque viene a ser la antítesis de la dulzura, la que por antonomasia no debería ofrecer un tiramisú de limón. Esto es, eso que siempre ofrecen las películas: la chica guapa siempre se va con el chico malo. El de la moto se lleva a la más bella del baile… Nos va la marcha, ¿no? Y eso lo canta como nadie y hasta la saciedad Sabina. Quien parece resistirse a que la protagonista del tema desordene su taller.

No en vano, la parte media del tema habla de una relación llena de excesos y control, de la que se acaba liberando el intérprete: Pero esta noche estrena libertad un preso, desde que no eres mi juez; tu vudú ya pincha en hueso, tu saque se enredó en mi red. Apabullante, porque el autor nos muestra con todas estas metáforas que ha pasado de nivel. Aire fresco.

Lo dulce y lo amargo, en una canción

Ahora bien, como los sentimientos son así de traicioneros, Sabina habla de las cuestiones que le tienen atrapado y atado en torno a la protagonista de sus letras: las que le recuerdan lo peor, pero también las que le han dejado el sabor amargo en la citada relación.

Tiramisú de limón, helado de aguardiente; pero a su vez apela a lo que le tiene embaucado: Muñequita de salón, tanguita de serpiente.

Sabina, por tanto, escribe a calzón quitado (eso nos gusta mucho en Music and Rock), y habla de cómo el error en este caso tiene cuerpo de mujer.

Al borde del precipio, jugábamos a Thelma y Louise. Un símil de ese refrán recurrente que tantas veces hemos usado, en diferentes sentidos, de que el amor es ciego.

Precisamente algo muy frecuente en esos amoríos complicados, tras los cuales al menos una de las partes se da cuenta del error, lo lamenta, da carpetazo, pero es un carpetazo del que a veces se escapan algunas hojas…

Y Pereza entra en escena

Sabina es un prolífico y selectivo colaborador, desde sus tiempos con La Mandrágora (con Alberto Pérez -ver foto inferior- y Javier Krahe) ha sido un tipo activo como pocos en el medio musical español. Y ha sabido elegir muy bien a quien prestaba su maestría. En este tema vuelve a acertar. Vamos a decir que se unieron los astros y el saber del maestro dio alas a unos alumnos aventajados. Y tenemos ante nosotros una pieza genial. A mi modesto entender.

Joaquín Sabina con Chema Sánchez (Chemartaco), autor del blog Musicandrock. Aeropuerto de Ezeiza, Argentina. Abril de 2006. Fotografía: José Manuel Negro

El tramo final de la canción habla de ese momento en el que el lindo corderito en el bote de la amante furtiva y poseedora, a la par que distante, decide plantarse. Poner fin al caso. 

Es ahí dónde están más presentes Pereza, de hecho las voces de Rubén y Leiva es más reconocible en este espacio de la canción -aunque antes también aparecen-.

Por cierto, Sabina y Leiva volvieron a trabajar juntos, concretamente en el tema Por delicadeza del disco Lo niego todo. Otra maravilla para los oídos.

Chema Sánchez, junto a Alberto Pérez, quien fuera componente, junto a Sabina, de La Mandrágora
Chema Sánchez, junto a Alberto Pérez, quien fuera componente, junto a Sabina, de La Mandrágora. Salamanca, 2000. Fotografia: Lucía Fernández Ramón

El maestro de las palabras

Sabina es un maestro con las palabras. Estaremos de acuerdo en que eso es indiscutible. 

Es, no me lo niegues, no, un sabio en vivencias. Fue durante muchos años el Mesías de los trasnochadores, el amigo que siempre te arrastra a la última copa que después se convierte en resaca… El demonio encima del hombro en constante disputa con el angelito del lado derecho. 

A Joaquín Sabina no le hizo falta mili para poder contar batallitas de ser humano, de esas que tocan la fibra. Vinculadas casi siempre al exceso, al desamor, al amor (que viene a ser lo mismo). Al sentir de la calle, al frío del calor humano. Fue, es y será una referencia musical para todo aquel que se precie de coger una guitarra y componer en castellano.

Tip instagram Letra Joaquín Sabina y Pereza - Tiramisú de limón

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    Chema Sánchez

    Soy Chema Sánchez, Chemartaco, periodista, músico frustrado y amante de todo lo que suene bien. Music and Rock es la web de análisis de canciones, críticas de libros musicales, entrevistas y crónicas de conciertos que cree en octubre de 2017 que sólo tiene una restricción: el reguetón. Puedes contactarme en blogmusicandrock@gmail.com

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