En este momento estás viendo Like a rolling stone, la canción que revolucionó el rock and roll y consagró a Bob Dylan como el mejor trovador del siglo XX<span class="wtr-time-wrap after-title"><span class="wtr-time-number">14</span> minutos de lectura</span>

Like a rolling stone, la canción que revolucionó el rock and roll y consagró a Bob Dylan como el mejor trovador del siglo XX14 minutos de lectura

4.7/5 - (4 votos)

En una época de efervescencia cultural en Estados Unidos, el genio de Minnesota fue capaz de modificar las reglas del género

FICHA
Canción: Like a rolling stone
Grupo: Bob Dylan
Autores: Bob Dylan
Disco: Highway 61 revisited
Duración: 6:00
Posición en disco: 1
Publicación: 20 de julio de 1965
Grabación: 15 y 16 de junio de 1965. Estudio Columbia A. Nueva York
Producción: Tom Wilson
Posición más alta en listas: 2 en el Billboard (Estados Unidos); 4 en el listado de Reino Unido
Discográfica: Columbia Records – CBS
Cara B: Gates of Eden

Like a rolling stone de Bob Dylan es considerada una de las obras cumbres de la música del siglo XX.

Desde luego es lo mejor compuesto por el trovador de Minnesota e, igualmente, la obra maestra de un joven, vinculado al folk, que acababa de cumplir 24 años y que, con este temazo, demostró que podía ser mucho más que lo que esperaban de él: una estrella del rock and roll.

¿Por qué? Porque une el folk y esa guitarra que tantos quebraderos de cabeza dio al autor, que prácticamente fue repudiado (por una parte de sus seguidores que no comprendió el cambio) al pasarse al rock eléctrico.

Que este hit sea considerado uno de los mayores temas musicales del siglo XX no es sólo cosa nuestra, lo han corroborado numerosos críticos.

Bob Dylan. Caricatura cedida por Pablo Morales de los Ríos © Pablo Morales de los Ríos 2011

En la cima del mundo

Pero es que, además, en los listados con las 500 mejores canciones de todos los tiempos de la revista Rolling Stone, este sencillo -que, como todo aquello que marca época, rompió con las convenciones de su época- comandó las ediciones de ese listado correspondientes a los años 2011 y 2017.

Sin embargo, en la actualización de 2021, Like a rolling stone, descendería a la posición 4. Tampoco está nada mal. En el 2000, VH1 votó ordenó las 100 mejores canciones del rock y ésta concluyó, curiosamente, también en esa cuarta posición.

Like a rolling stone marcaría época porque hizo lo que no se había hecho hasta el momento: ensamblar diferentes formatos musicales de una manera magistral. De hecho, son muchas canciones en una.

¿De qué va Like a rolling stone de Bob Dylan?

Venganza. Según apuntó el propio autor. Like a rolling stone es una oda al resentimiento y a la desesperanza, a ese darse cuenta de que no puedes hacer nada por alguien que ha decidido optar por un camino vital.

La letra habla de Miss Lonely y su caprichoso, egocéntrico y simplista transitar por la vida.

Dylan, quien en 1966 sufrió un accidente de moto, nunca concretó si el tema se basaba realmente en alguien real (aunque vas a ver que había fundadas sospechas de que así era), y apuntaría tras ese siniestro que empleaba determinantes inconcretos, aunque en realidad se solía referir a sí mismo. Eso afirmaba.

Pero, si nos adentramos en la letra de Like a rolling stone, observamos que habla de alguien de clase alta, que cae en desgracia, y pasa a formar parte de esa tribu en la que están, entre otros, el Napoleón en harapos, del que habla Dylan…

Migas de pan sonoras

Y no será porque no lo va avisando -como si de un movimiento dramático en un sinfonía se tratase- la frase hermenéutica del relato, que va dejando migas de pan, advirtiendo a la protagonista de que corre peligro su estatus.

Hay quien une este tema, como si de una trilogía se tratara, a otros dos del trovador de Minnesota, Positively 4th street y Ballad of a thin man

En lo estrictamente musical, cuenta con una estructura de acordes regular, con una cadencia ascendente, con una breve pausa en la parte superior, que luego deriva en otro movimiento, en este caso descendente, antes de llegar al estribillo.

De manera que el tema suena rotundo, sencillo, pero a la vez colosal, perfectamente tejido, integral…

¿Qué entendemos por un rolling stone?

En sentido estricto se refiere a los sin techo, a quienes no tienen pertenencias.

Hemos de tener en cuenta el momento histórico por el que transitaba entonces Estados Unidos (los apoteósicos 60, con el movimiento contracultural en su máxima efervescencia), y que una serie de valores como la libertad, el amor libre o la ausencia de pertenencias se abren paso frente a otros habitualmente presentes en la sociedad norteamericana.

Si bien, la canción habla de alguien sin rumbo, que ha pasado de un extremo a otro, de tenerlo todo a quedar desplazada del éxito social. Es, por tanto, una canción en torno a los valores del momento.

Simplificando, y echando mano de la definición que recientemente hacía mi amigo y paisano Rodrigo Garcinuño, en su blog de Rock FM, el término rolling stone “se refiere a una persona sin rumbo y de dudosa lealtad, vamos, un bala perdida de toda la vida”.

¿A quién dedica Bob Dylan Like a rolling stone?

La canción habla de Edie Sedgwick, actriz, modelo y musa de Andy Warhol que marcó época en los años 60 y que procedía de una prestigiosa saga familiar estadounidense.

Otra de las residentes en el famoso Chelsea Hotel, en el que coincidió con Dylan y su amigo Bob Neuwirtth.

La rumorología de la época hablaba de una breve aventura entre el compositor y la joven, aunque no deja de ser eso… rumorología.

Otra influencer sesentera

Sin embargo, el autor ha tratado de evitar esa relación inherente entre la letra y esta influencer de aquella época.

Lo singular de Like a rolling stone es que, si escuchamos la voz de Bob Dylan, parece que el intérprete simplemente está ejerciendo de juglar, como aquellos que recorrían los pueblos, y, sin un ápice de subjetividad, busca simplemente contar una historia.

Sin juicios de valor. Sin posicionamientos.

Hay quien ha apuntado a otras icónicas mujeres del momento como blancos de la ira de Bob Dylan, pero también quien ha refutado un planteamiento personalizado. De hecho, el biógrafo Howard Sounes apuntó que la canción podría estar dirigida a las personas falsas.

¿Cómo surgió Like a rolling stone de Bob Dylan?

Tras una gira del cantante por Inglaterra, en la que, pese a su corta edad, fue consciente de la diferencia que hay entre expectativas y realidad. Algo en lo que otros tardamos en percatarnos mucho más tiempo. Un planteamiento que casa con otro presente en el contexto literario de esta obra: la liberación.

Dylan comenzó a escribir la canción en un piano vertical en re bemol, aunque después la recompondría para pasarla a do mayor en la guitarra con que grabó.

El título de la canción Like a rolling stone tiene por origen una canción de Hank Willians del año 1949, que llevaba por título Lost Highway (autopista perdida), que incorporaba la frase “Soy una piedra rodante, sola y perdida”.

Un amplio relato como origen del tema

En ella, Williams habla de un vagabundo que sufre, desesperado, y, según la letra, paga sus pecados. En esa canción de mediados del pasado siglo, se alude a “una piedra rodante, sola y perdida”.

Pero más allá del sentido del título y la esencia de la obra, la obra cumbre de Bob Dylan parte de un largo cuento escrito por el autor, que hablaba de una artista que debuta. Es un extracto de todo el relato que escribió el músico en cuyo DNI reza el nombre Robert Allen Zimmerman.

Al parecer, inicialmente compuesto por 20 páginas, después seis, hasta quedarse en cuatro…

En concreto, el texto que salió del puño de Dylan se vendería en una subasta, en Sotheby’s, en Nueva York, en junio de 2014, por un precio de entre uno y dos millones de euros. En concreto, se trataba de esa cuatro hojas que el autor había pedido para trazar su contrato con la eternidad en el Hotel Roger Smith de Washington DC.

Hay que recordar que dos años más tarde, en 2016, Bob Dylan se convirtió en el primer músico ganador del Premio Nobel de Literatura. Por algo sería, ¿no?

El papel que jugaron Mike Bloomfield, Tom Wilson y Al Kooper

Dylan quiso compartir su composición con el guitarrista Mike Bloomfield. El músico de Chicago no veía aquello claro el modo de tocar el tema, porque inicialmente observó en él un enfoque blues, que su autor quería llevar hacia el rock and roll

De modo que, tras poner pie en pared, se lleva a cabo la grabación, bajo la producción de Tom Wilson en el estudio A de Columbia Records, en la Séptima Avenida -en el número 799- de la ciudad de los rascacielos.

En la primera sesión de grabación se realizaron cinco tomas, todas ellas diferentes, incluyendo una con un vals -aparecen incluidas en el disco The bootleg series volumen 1-3 (Rare & unreleased 1961-1991).

Al día siguiente, Al Kooper, un guitarrista de apenas 21 años, se suma a la grabación. No estaba invitado al proceso, pero se sumó, y tuvo una participación esencial en él, y en la forma definitiva del hit.

Kooper y los arreglos de órgano

Así, Kooper planteó unos arreglos para el órgano a incluir en la canción, algo que no vieron bien desde la parte técnica. De hecho, hasta se rieron de su propuesta por ridícula. Sin embargo, Bob Dylan le pidió que se explicara. Que contara qué estaba planteando. 

Suyo es el riff de órgano que suena, imperial, en la canción.

Kooper dijo que iría bien para la canción que subieran el volumen del órgano

Curiosamente, el órgano está ⅛ de nota por detrás de todos los demás instrumentos, básicamente porque aquel músico no era un experto en su manejo, pero Dylan insistió -con tino- en que aquello tenía que aparecer en la mezcla final.

En aquellas jornadas se registraron hasta una veintena de tomas, pero la que se eligió como definitiva fue la cuarta.

Problemas con la discográfica

Un hecho conocido en el aspecto promocional dentro del ámbito discográfico tiene que ver con la importancia de ajustar tiempos para la emisión en las radiofórmulas. Algo que, por cierto, no es nuevo. Ya ocurría en los años 60.

Y ese hecho, ese condicionante, fue caballo de batalla desde el principio con esta canción, que tiene una duración de 360 segundos, o lo que es lo mismo, seis minutos (en algunos LPs podía leerse hasta 5:59 y en conocidas plataformas de streaming, por ejemplo, encontraremos una duración de 6:13).

Había estaciones de radio que, por cuestiones organizativas -línea editorial diría alguno-, sólo emitían canciones con un máximo de tres minutos.

Columbia se planteaba reducir el minutado de este tema para intentar darle salida en las emisoras, pero el mánager de Bob Dylan, Albert Grossman, se negó categóricamente y aseguró que era imposible reducir el tiempo de que constaba la canción.

Según la leyenda, el coordinador de lanzamientos de la discográfica, Shaun Considine, él mismo tuvo que acudir al Club Arthur de Nueva York, una discoteca recién inaugurada, a la que estaban invitadas las celebrities, para pedir que sonara aquel tema. Que inmediatamente triunfó ante la audiencia.

Los DJs fueron emitiéndola y, finalmente, acabó alcanzando el número 2 del Billboard y permaneciendo en ese listado durante doce semanas.

Si bien, hay que fijarse en cuál era el número 1 del momento: Help! de The Beatles. Duda aclarada, nada más que añadir…

Influencias históricas

Dylan llenaría posters y carteles para regocijo de aquellos padres que aún veían el rock and roll como algo subversivo, una amenaza para el bienestar de sus hijos.

Pero él también tuvo referentes. Puede verse incluso en esta canción, cuyo inicio nos puede recordar a Chuck Berry en muchas cuestiones.

No se entiende la figura del cantautor sin el referente de Bob Dylan. De hecho, es conocida la influencia que tuvo en un coetáneo suyo que ha pasado a la historia como uno de los mejores guitarristas de la Historia, Jimi Hendrix.

El artista que dio una nueva dimensión al himno nacional estadounidense estaba empeñado en ser únicamente instrumentista porque no se veía con las cualidades necesarias para explotar su voz.

Pero el éxito arrollador de Like a rolling stone, sumado al talante y puesta en escena de Dylan, que como creativo es indiscutiblemente uno de los grandes músicos de la Historia, pero como intérprete nunca resultó ser la alegría de la huerta, le hizo cambiar el chip.

Un libro de 300 páginas

La canción tuvo tanta relevancia en su momento, y en las décadas posteriores, que ha llegado a protagonizar, ella solita, un libro de 300 páginas firmado por Greil Marcus.

¿Su obra?.. Si hemos de juzgar la relevancia de ésta, basta con ver lo que han pagado algunas majors por sus derechos de autor y de difusión de su obra.

En este contexto, Hendrix decidió probar, dos años después de su lanzamiento, con la interpretación de esta canción en el Monterey Pop Festival, celebrado a mediados de junio de 1967.

The Rolling Stones también la interpretarían, sin embargo, frente a lo que alguno pueda creer, nada tiene que ver su nombre con el de este tema.

Ellos se fijaron en Muddy Waters, quien, en 1950, publicó otro sencillo con igual título.

Sí tiene vinculación con la revista que pondría en marcha, también en 1967, Jann Wenner.

Diseño: Pablo Sánchez López

Chema Sánchez

Soy Chema Sánchez, Chemartaco, periodista, músico frustrado y amante de todo lo que suene bien. Music and Rock es la web de análisis de canciones, críticas de libros musicales, entrevistas y crónicas de conciertos creada en octubre de 2017. Con esta web he sido finalista en los Premios 20blogs de 20minutos en 2019 y ganador en la categoría "Blog Personal" en la XIV edición, en 2020. En 2021 el blog recibió el premio al "Mejor Blog" de los VI Premios Transformación Digital de Castilla y León. ¿Me acompañas? Contáctame en: musicandrock@musicandrock.com

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.