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AC/DC revienta el termómetro del rock en La Cartuja de Sevilla19 minutos de lectura

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La banda australiana recupera parte de sus grandes éxitos para deleite de su entregada hinchada de rockeros

AC/DC reventó la noche sevillana.

Destrozó, de hecho, el termómetro del rock en La Cartuja.

Y es que otro de los asistentes -que fue atemperando- en la cita multitudinaria fue el calor, dado que tuvimos en escena el día más bochornoso de lo que va de 2024.

No fue una noche cualquiera en Sevilla. No lo fue. Para empezar, porque los rigores del verano que ya se toca con la punta de los dedos, asomaba la patita por el puente de Triana.

Tampoco, porque a una de las ciudades más hermosas de España se acercaron miles de personas -siendo generosos, y si hacemos caso de los presentes en la cita concertística, en dos tercios de los presentes con edades superiores a 45 años- llegadas de diferentes puntos de España (y Europa).

Otro estándar: portando una equipación indiscutible, la camiseta negra -en el 95 por ciento de las ocasiones-, y, a ser posible, de la banda en cuestión.

O, como mandan los cánones, con la estampa de otro grupo hermano. Slayer, Iron Maiden, muchas de los Guns N’ Roses, el que tocara… Las camisetas oficiales de la banda, por cierto, 50 o 60 eurazos, y nos las quitaban de las manos…  

La tarde-noche invitaba a la cerveza, más aún en uno de los lugares del mundo donde mejor se tira el líquido extraído de la cebada y donde, me atrevería a decir, la Cruzcampo prima por encima del agua -si es necesario- en ciertas páginas del calendario. Aquí, de verdad, pocas bromas con las birras. Tampoco con esa marca en cuestión.

Pwr up a escena

Da igual que el último disco de estudio de la banda que saltó anoche al escenario tenga cuatro años.

Es decir, que haya llegado a la gran pantalla que es Sevilla cuatro años después de su lanzamiento, como aquellos estrenos de cine de antaño que aterrizaban años después de haberlos pasado el Plus, para visionado general de la audiencia, generalmente en la televisión pública.

Con los netflix y las netflas, todo eso se nos ha ido olvidando…

También nos dio igual que esa excusa, la de acercar el último álbum del grupo se cimentara únicamente en dos temas de ese LP, como son Demon fire y Shot in the dark.

Hace unos días leía que no sé qué gerifalte del rock decía que le gustaban más los últimos trabajos de AC/DC que los primeros. Para gustos, los colores.

La espera, una vez más, mereció la pena.

Si bien, como comentaba más de uno de los presentes al acabar el show, no fue el mejor de los tres que han brindado hasta la fecha en el sur de España.

Ahora, detalles como el solo de guitarra de Angus Young, durante casi 15 minutos, arengando a las masas, fue diferencial.

No sabemos si será su última gira, pero aquel detallito no fue cualquiera.

Como si el colegial que ha despertado tanta admiración como inquina -así son los maestros- tuviera aún algo que demostrar.

A por ellos

Corrían las 21,36 cuando en torno a 60.000 gargantas ya coreaban algunos de los grandes éxitos de el grupo de Angus y compañía, tras el calentamiento que propiciaron The Pretty Reckless, la banda de Taylor Momsen, la chavala que se dio a conocer por la hollywoodiense serie Gossip Girl, y que puso todas las cartas sobre la mesa apostando por la música.

En su caso, arrancaron unos minutos antes de lo previsto, a las 20,13, para acabar sobre el pitido horario de las nueve.

No defraudó el espectáculo visual de AC/DC, que arropa de una manera increíble a los dos Young que quedan, Angus guitarrista principal– y Stevie -acompañamiento-, además del bajista Chris Chaney (ex de Jane’s Addiction), el batería Matt Laug -tela con la concentración del colega-, y el -como digo- incombustible vocalista Brian Johnson.

De manera que, entramos en harina.

Vídeo de inicio y ni un hola ni un adiós

De las estrellas del rock se ha escrito demasiado.

Que si comen murciélagos, que si pones el disco al revés (backmasking) se te va a aparecer San Pedro con las llaves del Cielo, que si tiran teles por la ventana de los hoteles…

De AC/DC, más, probablemente.

Pero ya tenemos una edad…

Lo cierto es que la banda cuenta con una legión de seguidores fieles no, lo siguiente.

Ayer volvió a ponerse de manifiesto que de AC/DC hay que aprovecharse mientras la mecha dure.

Ahora, ni un hola ni un adiós. Economía de las palabras, lo llaman.

Arrancaba el show con un sonido pésimo y un audiovisual de un Chevrolet llegando a Sevilla -toma guiño-.

El Pwr Up Tour hace escala en la capital andaluza, y arrancan los acordes de If you want blood (you’ve got it).

Clica en la imagen para ver el videoclip

Para dar paso al Back in black, que da nombre a uno de los discos más vendidos de la Historia. Si hacemos caso a lo que nos cuentan los gringos.

Aún no ha caído el calor, ni la noche en Sevilla.

Johnson tiene problemas con la petaca del micrófono y -con la larga mili que atesoran- Angus hace varios juegos de punteo con su guitarra para ver si es posible ajustar.

Ajustamos.

El reloj de un servidor ya indica aquello de que estamos en un entorno ruidoso, se superan los 100 decibelios, y eso puede conllevar una pérdida auditiva temporal.

Lo asumiremos.

Al lío

Y dan paso a Demon fire, con el Chevrolet de nuevo en pantalla y un sonido al que aún hay que dar unas vueltas.

Show down in flames tiene el acompañamiento visual de unas llamas -como su título viene a sugerir-, pero no será el único momento del espectáculo en el que dicho elemento esté presente.

Pasito colegial de Angus, que lo mismo te plancha un huevo, que te fríe una corbata.

Llega Thunderstruck, un himno atronador -lo siento, no he podido evitarlo- con el jovencito del pantalón rojo de seda y camisetita blanca desabrochada, y el de la boina haciéndose los encontradizos en mitad del escenario.

En algún momento, los pasos de Johnson, que cuenta con la edad de mi padre -77 años hará el escocés en octubre-, y tiene un mérito increíble, se seca el sudor, y no es para menos.

También recuerda en algunos momentos, con ese flow tan suyo, a ese cómico que aún extrañamos alguna generación precedente, malagueño de pro, que fue Chiquito de la Calzada.

Have a drink on me, sin más, hace que la rueda de la setlist del concierto, siga girando.

Campana y… no se acabó

Arranca Hell bells, con esa escenografía típica del tañido a muertos de la campaña digital ilustrada con el logo del grupo. El público salta. Es de las más aplaudidas. No lo es tanto Shot in the dark, de ese último disco que es la excusa para girar de nuevo, o para dar nombre al tour, que viene a ser lo mismo. 

Stiff upper lip es otra cosa, y no te cuento Dirty Deeds done dirt cheap, otro clásico que tiene continuidad con Shot to thrill, donde se pone de manifiesto que o Angus Young es primo de Supermán, del que anunciaba el Zumosol, o tiene un pacto con el diablo (esto último seguro que ya lo ha dicho alguien).

¡Ha cumplido 69 primaveras hace dos meses!

El público corea a la banda, la arenga, como si estuviésemos en aquel histórico concierto de Buenos Aires que registraron y uno puede encontrar en internet.

Allí ya se veían los famosos cuernos de colores que ayer también animaban buena parte del estadio. 25 euros el plastiquito en los puestos exteriores.

Como ellos mismos clavaron en el disco The Razors edgeMoneytalks. A veces más de lo que nos gustaría.

Shot to thrill se lleva la palma del entusiasmo del público hasta el momento.

El artista de la pista

Sin city se abre paso, con Angus pidiendo más complicidad al público mientras se pone la mano derecha -esa que suele utilizar para levantar el dedo apuntando al cielo para arengar a las masas- en el oído.

Él es el auténtico protagonista del show, capaz de subir o bajar el telón cuando le da la real gana.

Punteos a una mano made in Angus. Tenemos aceitunas, bravas…

El artista de la pista.

Brian lo vive de otra manera.

El hombre, ya saca la lengua.

Pero no es un Rolling Stone.

Y eso que la noche sevillana, con un aire que por fin va y viene, da cierta tregua.

Al menos al público.

Otra cosa será vivirlo en escena.

Obvio.

Rock and Roll train también tiene cabida en el repertorio, y llega High voltage.

Toca bailecito.

Say hi, nos pide Brian.

Hi que decimos.

Él aún no lo ha hecho.

Ni lo hará.

En unos minutos ya tendrá que echar mano de la toalla, porque ese sudor lo nubla todo. En mitad de Riff Raff.

Angus parece enajenado. No en sentido negativo. A lo suyo.

Stevie, por su parte, con la guitarra acompañante, en modo pico y pala ve pasar el show, al igual que Matt Laug que parece estar analizando la composición de la percusión cada vez que se le enfoca.

No mucho. Todo sea dicho.

A Stevie, por cierto, cada vez que le sacan en pantalla, ésta tiembla, suponemos que por la proximidad a la baquetas.

El éxtasis

You shook me all night long ofrece sus primeros acordes.

¿Cuántas veces la han podido interpretar?, piensan.

El público se vuelve loco con uno de sus temas más icónicos y conocidos.

Adaptamos ese Knocking me out with those american thighs, y decimos spanish thighs.

Brian Johnson es consciente de que el guiño no lo han pillado muchos… ¿Es su manera de saludar?

Da igual, han venido a hacer un trabajo y lo hacen más que dignamente.

Pero la ración de temas universales viene acompañada de su canción más popular, Highway to hell.

Hagan apuestas de cuántas veces les han mirado mal por escribir una letra que no va a ninguna parte, pero que se ha metido en el cerebro de millones y millones de personas…

De manera que, por primera vez en el tiempo que llevamos de concierto, el suelo tiembla. Illo, el suelo tiembla…

Fuego tras la batería, Angus hace de su guitarra un sayo (estamos a finales de mayo, ya sabes…) y con el dedo índice derecho en alto va tejiendo una nueva subida al Senado del rock and roll. Solito se mete al estadio en el bolsillo.

Ya nos podemos ir.

No, ni de broma.

La soledad del líder

Arranca Whole lotta Rosie, con la muñeca chochona de neón en pantalla.

Más oes del público.

Let there be rock

Sí, Angus hará teatro y lo que tú quieras, pero es una fuerza de la naturaleza. Como un tren en permanente movimiento. 

Solo de guitarra para cerrar el programa oficial de la fiesta.

Se tira al suelo y lanzan confetis.

Pienso en la soledad del líder. En la disciplina a la batería. Guitarra disruptiva. 

Tengo que salir más, está claro…

 Quince minutos rasgando las cuerdas.

Del primer piso del escenario al centro.

Vuelvo a hacer la croqueta.

Vuelvo otra vez.

Salto, hago como que hablo todo el tiempo…

Y llegan los bises: TNT. De lujo.

For those about to rock (we salute you) es el broche de oro para otra parada y fonda en Sevilla, la primera de este año. Cañones y fuegos artificiales para cerrar el regalo.

Habríamos estado otras dos horas más…

AC/DC For those about to rock (we salute you)
Clica en la imagen para ver el videoclip

Tercer asiento contable en Sevilla

No era fácil, como digo, pero una vez más lo lograron. Tras pasear su duende por la capital sevillana en los años 2010 y 2016 -en aquella ocasión con la singular aportación de Axl Rose-, los australianos más universales -con el permiso de ese otro animal que da saltitos, llamado canguro-, regresaron a la ciudad de la Torre del Oro para darlo todo sobre el escenario.

El Pwr Up Tour, en su primer concierto en Sevilla durante este 2024, no defraudó, y la sensación de electricidad volvió a fluir a lo largo y ancho de más de dos horas de espectáculo, en los que se repasaron buena parte de los grandes éxitos de los eisidisi, que diría mi amigo Isaac.

Si bien, no todos se pusieron en escena.

En el debe, al menos desde la grada en el que nos tocó a nosotros seguir el concierto, la acústica muy mejorable en los primeros compases del mismo. Aquello se fue ajustando, pero lo que tiene difícil arreglo, a estas alturas del partido, es la voz de Brian Johnson. El frontman de AC/DC hizo lo que pudo, y en muchos momentos, con un ánimo, empeño y sonrisas dignos de agradecer. Ole tú.

La gira europea de la banda ha hecho ya escala en Alemania e Italia, y tras el arranque de junio en el sur de España acudirá a Países Bajos, para regresar a Alemania hasta en tres ocasiones más, atender a los fans de Suiza e Inglaterra, visitar Eslovaquia y cerrar etapa en Francia e Irlanda.

En todos esos lugares tampoco faltaran desalojos pertinentes como los que hubo ayer, para esos amigos del rock que se ponen como las avutardas cojas y pierden el control, olvidando que han pagado una pasta para ver a su -probablemente- grupo preferido. Bueno, entiendo que olvidan más cositas…

La organización y accesos

Vaya por delante que movilizar a 60.000 personas no es sencillo, pero… ¿un sólo recorrido para acceso y para abandonar el recinto, desde salto a pista a subida a las gradas?

El abandono del estadio olímpico de La Cartuja rememoró a más de uno de los presentes a la serie interminable (¿ha finalizado ya?) de The Walking dead.

Pero había múltiples salidas laterales con dos operarios controlando y que ni dejaban entrar ni salir.

Al menos teníamos de fondo buena música.

Y a El Pirata, que tanto recibe como despide, con ese entusiasmo por el género que ya podía pasar de padres a hijos. Sea dicho que en no pocos casos es así.

Seguramente tenga una lógica organizativa brutal, porque, por ejemplo, en el momento en el que intentó acceder una ambulancia, aquello recordaba a aquel pasaje en el que se abrían los mares y pasaba el vehículo.

Dicho lo cual, no sé si fue lo más correcto, pensando en los asistentes y en potenciales estampidas, que si se dan en algunos hitos sociales es en estos.

El tráfico más o menos fue ágil, pese a que sí hubo retenciones en accesos y salida, y los asistentes optaron por aparcar donde fuera posible, dado que tampoco existía una gran claridad en torno a las opciones existentes.

Como nota, la inmensa mayoría de los que tuvimos que acceder por puertas laterales, tras comernos la vuelta al mundo en un rato que fue bordear el estadio, pensamos aquello de vaya morro los usuarios del hotel que se sitúa precisamente en uno de los laterales de La Cartuja. Luego, se nos pasó.

Nota

6,5/10

Setlist del concierto

If You Want Blood (You’ve Got It)

Back In Black

Demon Fire

Shot Down In Flames

Thunderstruck

Have A Drink On Me 

Hells Bells

Shot In The Dark

Stiff Upper Lip

Shoot To Thrill

Sin City

Rock ‘N’ Roll Train

Dirty Deeds Done Dirt Cheap

High Voltage

Riff Raff

You Shook Me All Night Long

Highway To Hell

Whole Lotta Rosie

Let There Be Rock

Bises:

T.N.T.

For those about to rock (we salute you)

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Chema Sánchez

Soy Chema Sánchez, Chemartaco, periodista, músico frustrado y amante de todo lo que suene bien. Music and Rock es la web de análisis de canciones, críticas de libros musicales, entrevistas y crónicas de conciertos creada en noviembre de 2017. Con esta web he sido finalista en los Premios 20blogs de 20minutos en 2019 y ganador en la categoría "Blog Personal" en la XIV edición, en 2020. En 2021 el blog recibió el premio al "Mejor Blog" de los VI Premios Transformación Digital de Castilla y León. ¿Me acompañas? Contáctame en: musicandrock@musicandrock.com

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Un placer, Esther. ¡¡Entre rockeros, la palabra, siempre!!! \m/

  2. Esther

    Chema que grande tu crónica!!! Gracias por cumplir tu palabra y plasmar nuetros caretos de felicidad en este conciertazo épico!!! mucho rock amigo \m/!!! …El trio de Badajoz!!

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